Acoso sexual en Silicon Valley

“Claro que ganaste. Eres toda una ricura”, le dijo un inversionista a Lisa Curtis una emprendedora de San Francisco que estaba presentando su proyecto de alimentos Kuli Kuli en Silicon Valley para conseguir financiamiento.

El acoso sexual es una práctica que existe desde tiempos inmemoriables y se extiende por todos los países, generaciones y clases sociales. En esta situación se vulnera sexualmente a una persona que, en general, se encuentra en un menor rango profesional que el atacante, por lo tanto, se ve conflictuado el puesto laboral de la víctima, de modo que para algunos no es fácil salir de la situación ya que eso implica perder el sustento.

El New York Times realizó una interesante investigación sobre acoso sexual en Silicon Valley donde son decenas los casos que se han divulgado gracias a valientes mujeres emprendedoras que se han atrevido a denunciar a los propios inversionistas o gerentes de las compañías de desarrollo tecnológico. ¡Y la bomba explotó!

El mundo mira Silicon Valley como un paraíso contemporáneo donde se reúnen las mentes más geniales del momento en lo que a ingeniería y tecnología se refiere. Y claro, puede ser todo esto y más pero para los hombres, las mujeres de este “paraíso” no lo están pasando bien.

Susan Fowler, caso Uber. Susan Fowler, caso Uber.

La ola de denuncias se gatilló luego del caso de la ingeniera Susan Fowler, quien trabajó durante dos años en Uber y quien en febrero de 2017 publicó en su blog una denuncia por acoso sexual contra su ex jefe. La mujer comentó que su director se le insinuó desde que ella llegó a la compañía. Cuando fue a denunciar lo ocurrido a recursos humanos la respuesta que recibió fue que solo era la “primera ofensa” de ese hombre y que no querían castigar y hacer sentir incómodo a un “alto ejecutivo”.

Se hizo tan mediático el tema que cuatro meses después Uber comunicó a la sociedad una serie de medidas que asumirían respecto del comportamiento, además de la renuncia de su director ejecutivo, Travis Kalanick. La investigación realizada terminó con 20 empleados despedidos por acoso sexual.

Desde ese momento las denuncias siguen brotando en Silicon Valley. El New York Times entrevistó a más de 20 mujeres emprendedoras de tecnología de las cuales 10 no tuvieron problemas con acusar con nombre y apellido a los inversionistas que se aprovechan de su condición de poder económico para acosar a las mujeres que van al valle en búsqueda de financiamiento para sus proyectos. Para comprobar la veracidad de las acusaciones el NYT asegura haber tenido acceso a correos electrónicos y mensajes en sus móviles.

Dave McClure de 500 Startups. Dave McClure de 500 Startups.

Entre los nombres recurrentes aparecieron Chris Sacca de Lowercase Capital y Dave McClure de 500 Startups. Además, está la denuncia difundida por The Information contra el capitalista de riesgo Justin Caldbeck de Binary Capital.

Los casos se multiplican cada día con cientos de mujeres que no están dispuestas a seguir experimentando estas situaciones cuando ellas lo que buscan es conseguir financiamiento no otra cosa. El problema es que los hombres encargados de las inversiones se han aprovechado de su puesto lo cual no ocurre con los hombres.

Chris Sacca. Chris Sacca.

McClure contestó a las acusaciones con una publicación titulada “Soy repulsivo. Lo siento”.  Incluso el propio Shark Tank  Chris Sacca debió sacar la voz admitiendo su aporte al desarrollo de una cultura sexista en el mundo de la tecnología.

McClure, ex CEO (aunque sigue siendo socio) de la compañía de inversiones 500 Startups pidió disculpas públicas:

“Mi comportamiento fue injustificable y equivocado (…) Por esos y otros incidentes en los que incurrí en errores, me gustaría disculparme por ser un burro despistado, egoísta, descarado y defensivo”.

Otro punto que acusan las emprendedoras es la discriminación a la hora de escoger a quienes se financiará. En 2016 las emprendedoras recibieron 1500 millones de dólares, mientras que los hombres que presentaron proyectos se quedaron con más de 58.200 millones de dólares cita el NYT a PitchBook.

Justin Caldbeck co-fundador de Binary Capital. Justin Caldbeck co-fundador de Binary Capital.

El caso de Binary Capital desencadenó la fuga de varios inversionistas que no querían verse relacionados en los casos de acoso sexual, así que Caldbeck fue despedido.

Fue tan bullado el hecho que incluso Reid Hoffman, uno de los fundadores de LinkedIn, decidió opinar públicamente al respecto con una columna publicada en “Pulse” el blog de la red más famosa del mundo para conseguir trabajo. El ejecutivo propone que los inversionistas firmen una “promesa de decencia”. En ese nivel estamos.

La investigación del NYT ha destapado una serie de casos nuevos que deberán ser investigados. De todas formas es buenísimo que las denuncias sean transparentadas y que la sociedad entienda que el acoso sexual y la discriminación de genero está presente en todas las plataformas y que además, es silenciado tanto por parte de altos ejecutivos como por los propios trabajadores.

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